viernes, 25 de mayo de 2012

Y llegamos a Pisa

Cuando parecía que el viaje estaba destinado a ir mal (fui con el peroné roto, nos encontramos sin alojamiento y no nos querían admitir en el hospital, al que llegamos tras un largo periplo), encontramos la generosidad de cuatro magníficas terapeutas: Anna Maria, Elena, Donata y Rita, y de muchos padres y niños que ante nuestra presencia curiosa se brindaban a colaborar en todo lo necesario para que nuestra estancia fue un éxito. Disfrutamos mucho esos primeros quince días de contacto, con las dificultades de comprensión lógicas dado nuestro nulo nivel de italiano, que dieron lugar a muchas situaciones divertidas y a una motivación extra para volver: necesitábamos preguntar tanto, comprender tantos conceptos de esa forma de trabajo tan especial... porque vimos a niños con diversos niveles de gravedad que en manos de las terapeutas aprendían a comunicarse (unos con el lenguaje, otros con gestos o con la mirada), a controlar su cuerpo para lograr un objetivo, que no era el de la terapeuta, sino el que ámbos compartían para llevar una vida más plena y poder interaccionar con los objetos y las personas que les rodeaban, para poder dar sentido al mundo y a su propia existencia. Y eso me cautivó...

domingo, 29 de abril de 2012

¿Mi hij@ podría beneficiarse de un tratamiento así?

La rehabilitación neurocognitiva comienza siempre por una exhaustiva valoración del niño o la niña, en la que a partir de su historia se evalúan los distintos sistemas funcionales, estableciendo los factores pronósticos y los posibles objetivos terapéuticos.
En esta primera sesión se valora también el cambio comportamental que se produce en el niño o la niña, que percibe ya desde el primer momento de la interacción sus dificultades y la importancia de dejarse ayudar y hacer suyas las estrategias que la fisioterapeuta le facilita.
Para el niño o la niña, los padres y la fisioterapeuta, la valoración inicial es el punto de encuentro a partir del cual trazar un camino conjunto de aprendizaje, con objetivos compartidos y la modalidad que más se adapte al sistema familiar.
En cualquier alteración infantil, es posible recorrer este largo pero gratificante camino, sólo se requiere comenzarlo con entusiasmo y voluntad...

Mis comienzos

Tras acabar mis estudios de Fisioterapia con la clara convicción de querer dedicarme a la neuropediatría, tuve la gran suerte de encontrarme, en el Experto en Fisioterapia Neurológica de la UCM, a Roberta Ghedina, una de las introductoras del Ejercicio Terapéutico Cognoscitivo (ETC) en nuestro país y su principal impulsora.
En la Teoría Neurocognitiva hallé la integración perfecta entre los estudios de neurociencias que tanto me atraían y la Fisioterapia que quería hacer, pero decidí aprovechar también los conocimientos de Bobath, Vojta, Le Métayer, Kabat, etc. que había adquirido en dicho curso y así comencé a tratar a mis pacientes, niños y adultos, con cualquier tipo de patología a partir de los principios de la rehabilitación neurológica.
Tras dos años de trabajo y reencuentros anuales con Roberta, me atreví a explicarle que me gustaría continuar mi formación en ETC pero que quería dedicarme a la neuropediatría y me costaba aplicar los principios del Curso Básico de adultos que realizaba cada año con ella al tratamiento de los niños que me llegaban a mi consulta, por aquel entonces en la Unidad de Fisioterapia de la Clínica Universitaria de Podología de la UCM.
Su respuesta fue clara: "¡Tienes que ir a Pisa! Allí se ha desarrollado el ETC para niños por la Dott.ssa Puccini y su equipo y es una oportunidad única el poderte formar con ellas". Así que, con la ayuda de Ignacio Pagola y la compañía de una buena compañera y amiga, comenzó la preparación del viaje que me cambiaría la forma de ver el tratamiento infantil...